Un oficio al servicio de todos

Después de ejercer de juez y fiscal durante casi tres décadas, Javier Gómez de Liaño y Mª Dolores Márquez de Prado deciden emprender el oficio de abogados y crean el bufete que lleva sus nombres. Lo hacen imponiéndose dos servidumbres voluntarias: la búsqueda incansable de la Justicia con la herramienta de la Ley y actuar sólo al dictado de una insobornable conciencia.

Pedir Justicia, lo mismo que impartirla, es una de las obras más grandiosas del ser humano. Cuando el abogado acepta una defensa es porque estima que la pretensión es justa. Su meta no es cegar sino dar luz en favor de la Justicia que deseamos para nosotros y para los demás. El jurista no tiene más señor que el Derecho. “La abogacía es una profesión libre e independiente que presta un servicio a la sociedad en interés publico (…) en orden a la concordia y a la Justicia”, declara el artículo 1º del Estatuto General de la Abogacía.

El bufete GÓMEZ DE LIAÑO & MARQUEZ DE PRADO se propone hacer lo que durante tantos años, desde dentro de los tribunales, sus fundadores procuraron. Servir a la Justicia y coadyuvar en la tarea de jueces, fiscales y resto del personal judicial. Al fin y al cabo, todos somos ramas del mismo árbol. Al servicio de ella queda. También a la entera disposición de cuantos lo necesiten.